UNA CUENCA DEL MUNDO
 
Geopolítica de Martinica y Guadalupe

 

Parece una evidencia que la geopolítica de los departamentos franceses de ultramar no se construye a partir de las mismas referencias que las de sus homólogos metropolitanos. Aquellos se sitúan a la vez en una dimensión intercontinental mientras establecen relaciones a veces más limitadas que en una región metropolitana. Eran muy presentes la Historia y su legado al tiempo que aparecieron nuevos contextos durante los años 80, período del que vamos a tratar.  

Sus denominaciones llevan consigo los rasgos particulares de aquellos territorios. Son departamentos franceses de América (DFA), es decir que pertenecen a la vez a este continente y al otro, y llevan aquel título desde 1946, como una victoria política destinada a reconocer la participación a la lucha contra el nazismo y el Estado de Vichy y al mismo tiempo como una respuesta a una necesidad de descolonización.

Si Martinica y Guadalupe tienen características propias, comparten también muchos rasgos comunes y han vivido durante los dos últimos decenios evoluciones bastante parecidas para que las evoquemos simultáneamente. El tercer DFA, Guayana, por ser muy diferente de sus vecinos caribeños, será evocado en otro escrito. 

Si son departamentos, Guadalupe (444 500 habitantes) y Martinica (429 500 habitantes) son también regiones administrativas, o sea regiones mono departamentales, curiosidad institucional que comparten con La Reunión y Guayana y que tiene, por supuesto, un fundamento político. Para Martinica y Guadalupe, los años 1980 representan a la vez, la llegada de Francois Mitterand a la presidencia de la República, la amnistía de los independentistas guadalupeños y la pacificación del tema de la independencia, una dinámica de reajuste social que ha perdurado, el inicio del impacto de los financiamientos estructurales europeos y la creación de la región administrativa. Las leyes de descentralización del primer gobierno de Mauroy instauraron aquellas regiones mono departamentales con el claro objetivo de un tratamiento político equitativo. A través de la descentralización se abrió un nuevo período para la gestión de los asuntos locales. Con más amplitud que en los otros departamentos y regiones de Francia, no faltaron los tanteos ya que la colonización y el paternalismo republicanos no estaban tan remotos, tanto en el tiempo como en las mentes. El alejamiento geográfico del poder central genera consecuencias peculiares y la superposición de dos asambleas y de dos ejecutivos origina dificultades adicionales. 

"Regiones ultraperiféricas", tal fue el término con él que se integraron en los programas de apoyo de la CEE, y después de la Unión Europea. Es así que son europeas en el mar caribe, mediterráneo americano. Esta articulación entre cuenca caribe, Francia y Unión europea crea de facto un posicionamiento geopolítico que no resulta nada evidente.

La cuenca del Caribe es un mosaico de sociedades y culturas muy diferentes, en él que el legado colonial y las evoluciones de los últimos cincuenta años generan realidades muy complejas donde coexisten algunos puntos comunes y muchas diferencias. La primera de estas diferencias atañe al acceso a los cuidados médicos, a la educación y al nivel de vida. Muchos pequeños Estados independientes viven situaciones difíciles al respecto. Si se echa una mirada hacia Haití, la lejana vecina francófona en las Grandes Antillas, antigua muy rica isla de Santo Domingo, entonces se divisa el colmo de la desesperación. Existen semejanzas culturales y tentativas de integración regional, pero no son tan comunes. La relación a Francia es discutida y fue el telón de fondo del reciente referéndum sobre la Asamblea única, sin embargo los verdaderos desafíos de Martinica y Guadalupe no se enfocan bajo este aspecto.

Autores : Pascal Buleon, Monique Bégot, Michel Manuel
Traducción :  : Alfred Regy

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