SITUACIONES Y POSICIONAMENTOS POLÍTICOS
 
El Caribe insular : un mosaico institucional
Soberanía, instituciones y gobierno en la Caribe insular (2015)

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Más allá de la distinción entre países independientes y países no independientes, el Caribe insular muestra el panorama de un mosaico de estatutos e instituciones cuyos orígenes se deben buscar tanto en la fragmentación geográfica como en las prácticas políticas de las antiguas metrópolis. 

1. Las Grandes Antillas

Las dos islas más extensas del espacio caribeño son sedes de estados independientes, a pesar de las especificaciones históricas que originaron sus actuales estatutos. No se puede olvidar que el primer país independiente del Caribe fue Haití ( parte oeste de Hispaniola) en 1804, en una época en que, en la mentalidad política de la metrópoli ni en otras partes, no se aceptaba, ni mucho menos, la idea de una república negra. A pesar de grandes dificultades, que permanecen hoy, Haití sigue siendo una república parlamentaria con dos cámaras y un Presidente de la República elegido por sufragio universal. Proclamaron la independencia de la República Dominicana por primera vez en 1821, y luego en 1844 después de la guerra de independencia contra el invasor haitiano. Ya libre de la tutela española en 1898, con motiva de la guerra hispano-americana, Cuba adquirió su independencia en 1902, después de haber sido un territorio confiscado por los Estados Unidos. Desde la revolución de 1959, es una república parlamentaria socialista con un partido y una cámara. 

2.  La Presencia norteamericana

Los Estados Unidos, que siempre presumieron de ser anticolonialistas, no poseen no menos de dos territorios en el Caribe insular que, bajo distintos aspectos, son muestras de la presencia de la primera potencia mundial en la zona y forman parte de su traspatio. Aunque se considera generalmente Puerto Rico como un estado libre asociado a los Estados Unidos, la realidad es que es un “non incorporated territory”, que pertenece a los Estados Unidos y donde los portorriqueños tienen la nacionalidad norteamericana (sin la ciudadanía). Un proceso de autodeterminación, iniciado desde tiempo, no ha introducido cambios fundamentales en los lazos con Washington, a pesar de que el español se convirtió en 1991 en lengua oficial de la isla ( disposición abrogada luego , aunque el 98% de la población practica este idioma). También son un “non incorporated territory” las Islas Vírgenes americanas que tienen un sistema político que es una copia de las instituciones estadounidensenses. 

3.  Los particularismos del Caribe británico

Más allá de la unidad aparente (afiliación al “Commonwealth”), los territorios ex británicos muestran una diversidad notable de estatutos.

  • Primero, el Reino Unido está presente en el Caribe insular a través de territorios de ultramar que dependen de la soberanía británica. Estos territorios gozan de una amplia autonomía que, a veces, es muy similar a la independencia (como es el caso en Anguila). Los ciudadanos son “british overseas territories citizen”, especificidad que no reconoce la Unión Europea.

  • La mayor parte de las islas ex británicas son hoy “ Reinos de la Mancomunidad de naciones” (Commonwealth Realm). Son países independientes que reconocen la soberanía de la reina de Inglaterra, quien es “de facto” su jefe de estado. Las dimensiones de estos estados se caracterizan por una gran disparidad entre Jamaica (11425 km2), San Cristobal y Nieves ( 261 km2) pasando por islas como Santa Lucía ( 620 km2) o Barbados ( 430 km2), estas últimas gozando , “a priori” de cierta visibilidad económica y política.

  • Por fin, cabe notar la presencia de dos repúblicas, Trinidad y Tobago y Dominica, miembros sin embargo de la Mancomunidad.

 En general, las instituciones de estos territorios se inspiran naturalmente en las instituciones del Reino Unido. En vista de sus dimensiones, los territorios de ultramar del Reino Unido se han dotado de un parlamento con sólo una cámara, relacionado con un poder ejecutivo que ejerce un primer Ministro procedente de la mayoría elegida. Al contrario, los Reinos de la Mancomunidad, son democracias parlamentarias multipartidistas que disponen de un parlamento con dos cámaras, excepto en San Vicente y las Granadinas y en San Cristobal que tienen un parlamento con una cámara. 

4.  Un reino europeo compuesto por cuatro Estados, tres de ellos en el Caribe

Las antiguas posesiones holandesas en el Caribe hoy se reparten en dos grupos con estatutos que son muy singulares en en espacio caribeño. Después de la disolución de las Antillas neerlandesas, oficializada en 2010, el Reino de los Países Bajos se ha convertido en una entidad compuesta por cuatro estados, tres de ellos ubicados en el Caribe insular. De hecho, Sint Marteen, Curazao y Aruba son estados autónomos y forman con el estado de los Países bajos el Reino de los países bajos, mientras Bonaire, Saba y San Eustaquio, tras difíciles negociaciones, fueron incorporados directamente al estado de los Países Bajos como municipios especiales.

Si a la diversidad de idiomas que se practican en aquellos territorios insulares ( Neerlandés, Inglés, Papiamento, Francés, Español), se añade la variedad de las divisas oficiales (Dollar US en Bonaire, Saba y San Eustaquio, Florín neerlandés en Curazao y Sint Marteen, Florín arubeño en Aruba), aparecen como un mosaico cuya unidad no salta a la vista, y que bien muestra la dificultad de vincular las instituciones oficiales con las diferentes realidades de las islas del espacio caribeño. 

5. El modelo Francés

Ninguno de los territorios franceses de América ha accedido a la independencia hasta hoy, y sus estatutos ponen de relieve un lazo todavía muy fuerte con la metrópoli. Guadalupe sigue dirigida por el estatuto de departamento obtenido en 1946 y Martinica, con el establecimiento de un estatuto de Colectividad territorial en enero de 2016, permanece bajo las disposiciones del artículo 73 de la constitución francesa, cuyo mayor fundamento es la identidad legislativa. No es el caso de las islas de San Martín y San Bartolomé que, desde 2007, son colectividades de ultramar (COM) que disponen de una amplia autonomía ( excepto los poderes de soberanía de la república) en el marco del artículo 74 de dicha constitución. Pero queda que en los dos casos, estas islas son territorios franceses y los habitantes gozan, de pleno derecho, de la nacionalidad y ciudadanía francesa.

Este panorama institucional complejo incita a buscar correlaciones para poner de relieve el carácter fragmentado de las realidades institucionales del Caribe insular. Primero, es evidente la semejanza entre las instituciones locales y las de las antiguas metrópolis. El ejemplo de los territorios británicos y franceses bien ilustra la transposición casi exacta de las instituciones de las metrópolis al espacio caribeño. A pesar del desarrollo de las reinvindicaciones de identidad y a veces del nacimiento de una identidad nacional (como en Puerto Rico) cabe señalar que las Antillas son un espejo institucional de las antiguas potencias colonizadoras.

Por otra parte, resulta significativo notar que los territorios independientes y soberanos se sitúan en las grandes Antillas (salvo los casos notables de Dominica y en menor grado de Trinidad y Tobago). Sin llegar a considerar que por debajo de una masa crítica, es difícil reivindicar la soberanía, aparece, sin embargo, que las islas de poca superficie tuvieron interés en ser independientes sin necesariamente optar por la soberanía.  La gran variedad de los estatutos, el lazo todavía muy estrecho con las antiguas metrópolis, elaborados a lo largo de una historia común, hacen que difícilmente se desarrollan los procesos de integración en debate desde algunos decenios. ¿Cómo realizar la cohabitación entre las peculiaridades de los estatutos de los territorios franceses del Caribe, partes de una repúblicas laica e indivisible y zonas impregnadas de tradiciones políticas británicas, donde los habitantes no son ciudadanos británicos sino “british overseas territories citizen”? El proceso de integración también tropieza con las prácticas políticas peculiares de todos aquellos territorios diseminados, celosos de su independencia, que se comprometen en trámites políticos y económicos propios, a veces muy distintos de los de sus vecinos, incluso de los de sus soberanos. Es así como Dominica,Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, San Cristobal y Nieves y Granada son miembros, en compañía de Cuba, de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA) de la que se puede decir que los objetivos políticos, abiertamente declarados, no coinciden exactamente con los que defienden la mayoría de los miembros de la Mancomunidad ni el soberano británico. Al mismo tiempo, muchos de aquellos países son miembros de la AEC, del CARICOM, y de la OEA, lo que acrecienta, una vez más, la fragmentación de los esfuerzos para la integración. A través de sus estatutos e instituciones, el Caribe insular resulta ser un mosaico profundamente arraigado en la historia del archipiélago y en los vínculos pasados y actuales con los estados europeos.

Autor(a) : Alfred Regy
Traducción :  : Alfred Regy

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