POBLACIÓN
 
Envejecimiento de la poblacion (2005-2020)

 

Puede parecer inoportuno interesarse por el envejecimiento de la población en la zona caribe, cuando todavía algunos países caribeños apenas acaban su transición demográfica, y que otros más, sólo están en la segunda fase de la transición. Sin embargo, el envejecimiento de la población, si no es un tema importante hoy, puede convertirse a corto plazo en una preocupación esencial para las autoridades públicas y las sociedades locales. Las dificultades que viven actualmente los países llamados desarrollados para gestionar las consecuencias inmediatas y a largo plazo del envejecimiento de sus estructuras demográficas, dan una idea de lo que amenaza a los países de la zona del Caribe de aquí a una veintena de años, y esto principalmente por dos motivos:

  • Las dimensiones de las poblaciones afectadas, en el caso de algunos Estados (México, Colombia), no tienen comparación con las que se encuentran en la ya “vieja Europa”. Estas importantes dimensiones son una herencia directa de la transición demográfica y de los crecimientos de las poblaciones consecuentes a la entrada en la primera fase (alta natalidad y mortalidad en descenso rápido).
  • ● Los sistemas de atención a los ancianos están poco desarrollados y la gestión de la vejez y de la dependencia queda a cargo de las familias.

La primera consecuencia a largo plazo del proceso de transición demográfica reside en un envejecimiento progresivo de la población de un país, lo que comúnmente se llama fase post-transicional. Las generaciones nacidas durante la primera fase de la transición originan importantes contingentes de poblaciones que envejecerán más tarde. Las previsiones de la UNESCO a fines de los años 2000 ya pretendían ser alarmistas “(....) el envejecimiento será espectacular en el mundo en vía de desarrollo (...). Países como Brasil, México, Nigeria verán multiplicarse por 15 sus poblaciones de ancianos (...)”.

1. Situación actual

El envejecimiento de las estructuras demográficas en la zona del Caribe no está sino en su principio, pero ya es posible identificar diferentes niveles de progreso si se toma en cuenta el peso de los ancianos mayores de 64 años comparado con él de los más jóvenes(menos de 14 años de edad). El índice de envejecimiento procedente de este balance entre los más jóvenes y los más viejos en la zona del Caribe está cerca de 28, es decir muy lejos todavía del nivel que muestra que empezó el envejecimiento demográfico.

Pero se trata de un promedio, en realidad, en numerosos Estados, el envejecimiento está muchas veces en marcha. Tres etapas se destacan en el progreso:

  • ● Ausencia de índice visible de envejecimiento: casi la totalidad de los países del istmo americano (Honduras, Nicaragua, Guyana, El Salvador, Venezuela, Colombia) y también Haití y la república Dominicana. En estos Estados el índice de envejecimiento no pasa de los 20. Todavía, estos países están, en la mayoría de los casos, en curso de transición demográfica.
  • ● Primeros señales de envejecimiento: en estos Estados, el envejecimiento está en marcha y el IDV oscila entre 20 y 50. Los jóvenes representan generalmente entre el 20 y el 30% de la población total, mientras en la otra extremidad de la pirámide de población, las personas mayores no rebasan un índice que sitúa entre el 6 y el 10% de la población. Esta situación afecta, entre otros, a México, Costa Rica, Panamá, Suriname, Jamaica, Las Bahamas, Montserrat, San Vicente y las Granadinas...
  • ● Envejecimiento efectivo: Aunque las situaciones observadas están muy lejas de igualar los índices europeos en cuanto a este tema, los primeros señales de envejecimiento son palpables. Aruba, Martinica, Cuba, Las Islas Vírgenes, Puerto Rico, y también Bermudas tienen índices de envejecimiento que superan los 50, nivel que marca el paso hacia un envejecimiento importante.

Aunque Haití todavía no está a punto de presentar señales de envejecimiento, que por otra parte serían el reflejo de una transición demográfica ya acabada y lógicamente de la realización de importantes progresos sanitarios y sociales, Puerto Rico, el vecino tan cercano, es el país de la zona más avanzado por lo que se refiere al envejecimiento de su población con 13,5% de ancianos a comparar con 20,5 de jóvenes en 2005.

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2. ¿Hacia una “vieja América”?

Sin embargo, lo que se observa debe integrar una dimensión prospectiva, ya que mañana, cuando acaben los procesos transicionales en casi todos los países de la zona, será cuando el envejecimiento se revele como un desafío de gran importancia para las políticas y sociedades locales.

En este aspecto, las previsiones para el horizonte 2020 de las Naciones Unidas mencionan un aumento rápido del envejecimiento en algunos países que ya muestran un índice de envejecimiento superior a 50. En estos Estados, el IDV alcanzará los niveles que se observan hoy en Europa, es decir entre 80 y más de 100. En estas condiciones, el récord lo detentarán las Islas Vírgenes americanas con un IDV equivalente a más de 104. Estas mismas islas registrarán también la progresión más fuerte con un crecimiento de casi 44 puntos con respecto a 2005. Las otras futuras progresiones muy fuertes ocurrirán en las Antillas neerlandesas, Barbados y Cuba. No significa sin embargo que no vayan a crecer los índices de los demás países ya que únicamente una pequeña decena de países tendrán un índice inferior a 20. La mayoría de los IDV de la zona oscilará entre 30 y 40 y conocerá también una fuerte progresión.

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Estas cifras y previsiones en el horizonte de una pequeña decena de años ilustran de manera diferente esta zona del mundo, considerada hasta hoy, con toda la razón, como un territorio de jóvenes.

Las evoluciones de las sociedades, las mejoras de las condiciones sanitarias y sociales y los avances en materia de desarrollo y educación, aunque queden deficientes en algunos casos, permitieron que existiera el proceso de transición demográfica, pero la otra cara de esta evolución es inevitable: el envejecimiento de la población caribeña a más o menos largo plazo. Es a la vez un cambio importante para las sociedades locales y un desafío muy importante para las políticas nacionales.

Autor(a) : Frédérique Turbout

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