ISLAS Y TIERRAS
 
Haití entre rupturas y quiebres, un territorio en vía de transformacíon

Durante los 30 años que transcurrieron desde el fin de la dictadura de Duvalier, Haití vivió profundas transformaciones, e incluso verdaderas rupturas que, cuando los cambios eran brutales, fueron importantes quebrantos que alteraron los anteriores equilibrios. De hecho, el país salió de una situación de gran aislamiento para transformarse en un país super conectado, al tiempo que, a nivel económico, el sector agroalimentario dejó el papel principal al sector terciario pese a un obvio desarrollo industrial. Por otra parte, se ha liberado la palabra, lo que permitió que las masas populares participaran al debate político. Haití y la República Dominicana que siempre se dieron la espalda a lo largo de una frontera de más de 300 kms, ahora mantienen intercambios nutridos, a pesar de relaciones humanas que permanecen sensibles. Por su parte, el impacto del seísmo de enero de 2010, por la magnitud de sus consecuencias humanas, sociales y económicos, resulta ser, por sí solo, una verdadera ruptura en la sociedad. 

1. La economía agraria cedió frente a la economía terciaria.

Si bien el territorio conserva un aspecto profundamente rural, Haití ya no es un país agrícola. De hecho, el debilitamiento de la agricultura, intensificado por el éxodo rural y los desastres naturales, es el indicio de una profunda mutación de la economía haitiana que ha desarrollado el sector terciario, en particular gracias a las actividades del sector informal, aun cuando se desarrolló también el sector de las industrias de ensamble, sobre todo en el sector textil, que genera empleos en un país en él que la tasa de paro alcanza niveles muy importantes y donde las dos terceras partes de la población viven debajo del umbral de la pobreza. 

1.1. Las industrias de ensamble se sustituyen al sector agroalimentario en las exportaciones.

Las actividades agrícolas padecen desde varias décadas una dinámica socioeconómica en descenso y ahora representan sólo el 20% del PIB nacional: en efecto, sigue viviendo en el campo una pequeña población de campesinos pobres que practican el cultivo de parcelas con técnicas tradicionales, con una productividad y una producción muy bajas. Además existe un problema de acceso a la tierra: fragmentación de la propiedad rural debida a la partición de la herencia, dispersión de las parcelas, precariedad de la ocupación de las tierras, falta de registros catastrales,etc... En tales condiciones, estimular un crecimiento en relación con otros dominios económicos da pocos resultados. A estas circunstancias agravantes, hay que añadir el riesgo climático o económico (incertidumbre del mercado, inestabilidad de los precios) y la evidente preferencia del estado para las inversiones en zonas urbanas. Tratándose del valor de las exportaciones, la agricultura se ha convertido en un sector marginal, y al contrario, las importaciones de productos alimentarios duplicaron en menos de diez años, pasando de 325 millones de dólares en 2005 a 690 millones en 2013. 

En 2012, el sector secundario empleaba a 10,4% de la población activa y generó 18% del PIB. Hasta ahora no ocupa sino un espacio relativamente reducido en la economía, pero está en pleno crecimiento. Es verdad que se trata en mayoría de reexportación más que de fabricación, ya que aquellas actividades se efectúan sobretodo en las industrias de ensamble instaladas en el territorio haitiano, llamadas también industrias de subcontratación. Sacan provecho de una mano de obra local barata para producir a bajo costo. Durante los años 1970 y 1980, Haití ya había iniciado una dinámica transnacional de subcontratación, cuyo símbolo era el parque industrial de la SONAPI, ubicado en el norte de la capital, pero la inestabilidad política que siguió la caída de la dictadura había afectado gravemente aquella actividad que se fue del país. A fines des los años 1990, se reactivaron las actividades de subcontratación, y las exportaciones del sector, en mayoría hacia los Estados Unidos, representan ahora la mayor parte del valor total de las exportaciones. El sector textil y de la confección representa la mayor parte de las fábricas de ensamble. Conforme a la ley HOPE ( Haitian Hemispheric Opportunity Through Partnership Encouragement) vigente en 2007 y modificado en 2008 (Ley HOPE II) los Estados Unidos otorgaron a Haití preferencias comerciales en este sector. Después del seísmo de 2010, una nueva ley, llamada HELP (Haiti Economic Lift Program) prorrogó hasta 2020 y después hasta 2025 la ley HOPE II y aumentó las cuotas de importación para favorecer la reactivación de la economía tras el terremoto. Así, las leyes HOPE y HELP estimularon las compras en Haití por parte de los compradores americanos, a pesar de la competencia de la República Dominicana y de China. En consecuencia, las exportaciones de vestimenta hacia los Estados Unidos conocieron un crecimiento rápido ( 486 millones de dólares en 2009 y 700 millones en 2012). Casi 26000 trabajadores obran en el sector de la confección (2012) y con el desarrollo des los parques industriales de Ouanaminthe y Caracol, se estima que el número de empleados debería alcanzar los 50 000 en 2016. Sin embargo, esta actividad industrial sigue siendo incipiente con respecto a las actividades informales que, hoy, constituyen la mayor parte de la economía haitiana. 

1.2. Una economía terciarizada basada en el sector informal

En Haití, la palabra “informal” se entiende como lo contrario de registrado u oficial, por eso no se debe confundir con el trabajo clandestino o con una actividad ilegal. Muchos de los comercios legales y registrados realizan además parte de sus actividades en el sector informal: empleos no declarados, compra venta sin facturas, pagos en efectivo, doble contabilidad, etc... los operadores económicos justifican el recurso al sector informal por el hecho de que el incumplimiento de la legislación social y fiscal permite que las empresas reduzcan sus costos, en particular el costo laboral, y optimicen su rentabilidad. Justifican el recurso a esas prácticas por el carácter excesivo e inadecuado de la reglamentación estatal y por la competencia desleal del sector informal para con las empresas del sector formal. Por otra parte, la escasez y hasta la ausencia de control de parte del estado y su incapacidad de hacer respetar leyes y reglamentos, explican también el desarrollo del sector informal. De hecho, formal e informal se sostienen mutuamente. Sin embargo, las actividades económicas que se consideran como perteneciendo al sector informal, se caracterizan por su tamaño reducido y el incumplimiento de la legislación.

El sector informal siempre existió en Haití, igual que en todos los países en vía de desarrollo, pero desde la apertura comercial del país en 1986, ha alcanzado una magnitud considerable y , por ejemplo, representa hoy más del 80% de los empleos en la zona metropolitana. Frente al declive de las actividades agrícolas y a la disminución de las industrias de montaje durante los años 1980, la terciarización se hizo principalmente en el sector informal de las zonas urbanas. Hoy, las actividades informales inundan las ciudades (trabajo por cuenta propia, artesanía de proximidad, comercios ambulantes, servicios de comida en la calle, etc) y es imposible contarlas a causa de su volatilidad. Trabajan en estas actividades personas que intentan salir de la miseria y del paro por cualquier medio, y manifiestan, en cierta medida, una evidente forma de creatividad e ingenio. Respecto al empleo, se trata de una economía de “rebusca” como bien lo muestra el documental “ Economie de survie” (2004) de Arnold Antonin: proliferación del empleo precario y existencia de una cadena continua entre todas las personas interesadas que permite que, cada día, muchas personas ganen unos pocos “gourdes”para sobrevivir. En particular, se transforman las aceras de Port au Prince en emplazamientos de actividades diversas: pequeños comercios, pero también servicios varios, talleres de reparación y hasta artesanía de producción (pequeña industria de la madera, de los metales). La proliferación de estas actividades en la calle viene a ser un problema para el tráfico urbano, como para el medio ambiente. Sin embargo, las duras intervenciones de las autoridades municipales no generan ningún cambio. 

La actividad de las “Madan Sara” internacionales ( comerciantes que van al extranjero a buscar mercancías que traen a Haití a fin de abastecer los mercados urbanos) se inscribe también en el marco del sector informal, ya que aquellas comerciantes se mantienen fuera del control del estado, porque utilizan circuitos informales para la financiación, el abastecimiento y la venta de las mercancías. En tal caso, tampoco se solicita el sector formal, no sólo porque obtener una licencia tiene un coste, sino también porque la creación oficial de un comercio supone una serie compleja de trámites administrativos que no dominan las “Madan Sara”. Por otra parte, cuando el comercio no es más que una actividad adicional, hay una evidente voluntad de quedarse en lo informal. Debido a esta situación ambigua y al alto nivel de corrupción, las comerciantes ponen sus inversiones en riesgo a cada operación por no disponer de recurso jurídico en caso de dificultad. Pero la mayoría de ellas piensan que la legalización de sus actividades no las protegería de una corrupción más o menos institucional y estiman que ya pagan contribuciones muy elevadas ( precio del pasaporte, de los visados, el sinnúmero de sobornos que pagan a los servicios de inmigración o a la aduana). 

En general, las corrientes de importaciones del sector informal, que no aparecen en las estadísticas oficiales, son muy importantes y llegan de la República Dominicana para abastecer los mercados de todo el territorio haitiano. Existen también exportaciones informales hacia este último país, sobre todo productos agrícolas (café, plátano, caprinos.etc) y productos marinos (langostas, lambí). Sin embargo, los intercambios informales pueden llegar de más lejos, y la ciudad de Miragoane, situada a 90 kms al sur de la capital, se ha convertido, a fines de los años 1980 en un puerto muy activo en el comercio informal, y hasta ilegal. El puerto genera una actividad notable en la ciudad donde minoristas y mayoristas proponen a los transeúntes una gran cantidad de productos, muchas veces de segunda mano, procedentes de Florida.  

2. El trauma del seísmo del 12 de enero de 2010 

Con sus dramática consecuencias humanas, sociales, económicas y financieras, el terremoto de enero de 2010 constituye en sí mismo un quebranto que nunca se había experimentado. A partir de aquel entonces, existió un antes y un después del seísmo. Por ejemplo, el terremoto fue al origen de una total reorganización del tejido urbano de Port au Prince, y permitió iniciar una reflexión sobre la planificación del territorio nacional. Modificó también las relaciones de Haití con el mundo exterior, a través de una intensificación de la influencia de los Estados Unidos, de la presencia de las ONG y de las instituciones internacionales.  

2.1. El acontecimiento sísmico y sus consecuencias inmediatas.

Haití está ubicado al borde de la placa caribe que se desliza hacia el este con respecto a la placa norteamericana,lo que produce movimientos de cizalla y de dislocación horizontal típicos de las Grandes Antillas , mientras que en las Antillas menores son movimientos verticales por subducción. El seísmo que se produjo el 12 de enero de 2010, de magnitud 7, a poca profundidad (entre 10 y 13 kilómetros) se debe al juego que surge de la dislocación de la falla Enriquillo-Plaintain Garden ( conocida en Haití como la falla Petionville-Tiburón) que corre a sólo cinco kilómetros al sur de Port au Prince. Se situó el epicentro a unos 23 km al oeste de Port au Prince, cerca de la ciudad de Leogane. Un terremoto de magnitud 7 es sin duda violento, pero no tiene ningún carácter excepcional. Se explica la importancia de los daños por la poca profundidad del foco ( menos de 15 km) y por su localización debajo de una zona urbana muy densa y sin construcciones antisísmicas. Además, el subsuelo de la llanura del Cul de Sac donde está la capital, se compone, a gran profundidad, de aluviones y arcillas, que carecen de estabilidad y por eso muy sensibles a las deformaciones. El seísmo provocó 250 000 víctimas, más de 300 000 heridos, 1,8 millón de personas sin techo. Se estimó el valor total de los daños y pérdidas causados por el terremoto en unos 7,8 mil millones de dólares, suma muy alta respecto a la dimensión económica del país ( el PIB de Haití se sitúa alrededor de 11,5 mil millones en 2009). 

Tras el seísmo, se ha producido una migración urbana con la salida hacia las provincias de los habitantes de la capital. En marzo de 2010 , según OCHA, 600 000 personas habían abandonado la zona metropolitana, modificando de manera insólita la distribución espacial de la población. La tercera parte de los migrantes se marchó a la península meridional, 160 000 a la provincia del Artibonite y casi 100 000 a las zonas fronterizas. Si la mayoría de ellos salieron a encontrarse con sus familias en las provincias, muchos tomaron el autobús o un barco para huir, en busca de de una ayuda solidaria, lo que provocó una extensión de la zona de desastre hacia ciudades de acogida totalmente desamparadas frente a la amplitud del acontecimiento y sin posibilidades locales de intervención. De hecho, frente a las dificultades de instalación en zonas ya en estado de crisis ( falta de infraestructuras de acogida, de empleo, equipamiento insuficiente), la mayoría de los migrantes volvieron a la devastada capital, donde la ayuda internacional era más significativa. El terremoto de 2010 tuvo como consecuencia inmediata dejar a 1,8 millón de personas sin techo. Si 600 000 entre ellos se marcharon a las provincias, los demás empezaron a organizarse, primero en campamentos urbanos o suburbanos, y luego en la periferia de la zona metropolitana, por ejemplo en Croix-des-Bouquets, en Gressier, espacios periurbanos actualmente en vía de integración. La asistencia humanitaria y el estado haitiano tuvieron que satisfacer de manera urgente las necesidades sanitarias y los imperativos de seguridad al interior de aquellos campamentos. En julio de 2011, año y medio después de la catástrofe, todavía existían casi 900 campamentos en Port au Prince y en las localidades vecinas. 

2.2. Las repercusiones del seísmo en la sociedad

Mediante dos estudios efectuados en las familias haitianas, uno en 2007 y otro en 2012, se ha podido comparar las condiciones de vida antes y después del seísmo. Los datos son abrumadores: Los ingresos han disminuido en más de un 50%, el número de jóvenes en edad de estudiar que ocupan un empleo ha aumentado, estallaron las desigualdades y empeoró la vulnerabilidad de muchas familias que se convirtieron en una población mucho más frágil frente a posibles desastres (inundaciones, epidemias....) porque la ayuda internacional no siempre fue bien dirigida. Aquel terremoto dejó una huella tan profunda en la sociedad haitiana que dio lugar a una producción cultural abundante, creada tanto por los pintores como por los escritores o los realizadores de películas. Respecto a la literatura, varios autores se inspiraron en la situación post sísmica para escribir ( Rodney Saint-Eloi, Yannick Lahens, Kettly Mars, Mackenzie Orcel, entre otros). En el campo de las artes plásticas, podemos destacar la exposición de arte contemporáneo llamada “Haití, reino de este mundo” que se presentó también en el extranjero. En cuanto al séptimo arte, no se quedó atrás ya que no menos de nueve películas mostraron testimonios de un país que vivió tiempos de muerte y caos. 

¿En aquel caos post sísmico cuáles fueron las reacciones individuales y colectivos? El cuadro de análisis que propone el modelo “exit-voice and loyalty” elaborado en 1970 por Albert Otto Hirscmanm permite comprender las estrategias de los siniestrados frente a las disfunciones producidas por el seísmo. El “exit”es una deserción. Primero, hay el “exit” espacial: huir de los barrios siniestrados hacia otro lugar más protegido, salir hacia el resto del país o llegar a los campamentos de siniestrados establecidos en las afueras de Port au Prince, a fin de aprovechar la ayuda humanitaria. Hay también un “exit” de los recursos, que significa desvalorización económica y social. Se aúnan estas dos formas de “exit” para los que pertenecen a la clase media que entonces viven una desvalorización espacial y social. El “voice” o sea la protesta es la reacción contraria: las estrategias del “voice” contienen primero una voluntad de concertación y la encarna la elección del cantante popular Michel Marthelly, señal de una voluntad de ruptura. La otra reivindicación de tipo “voice”, es decir la confrontación, fue muy escasa, a pesar de unas manifestaciones que estallaron con motivo de la repartición de la ayuda alimentaria, o tras las numerosas violencias y el mal tiempo que afectaron los campamentos, pero sobretodo en contra de las ONG. Según el concepto de “loyalty”, mejor decir de apatía, el individuo sigue confiando en el sistema institucional, o al contrario no le hace caso y no toma iniciativa alguna. Durante las primeras horas que siguieron la catástrofe, el país tuvo que levantarse por si solo y la sociedad haitiana se puso en marcha en un movimiento de cohesión nacional. Sin embargo, dos años tras el seísmo, casi 500 000 haitianos seguían viviendo en los campamentos, y al parecer, se adaptaron a una situación sin esperanzas de cambios perceptibles. 

3. El desarrollo de las formas y medios de comunicación

 El comienzo del siglo XXI vive una importante revolución con el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación gracias a las cuales Haití pasó de una situación de profundo aislamiento a una situación de hiperconexión. La llegada de las TIC, en particular de los teléfonos celulares y , en menor grado, de internet, causó grandes cambios en la comunicación social. Por su parte, la mejora de la red de carreteras y de las estructuras portuarias facilitó la integración de Haití en la esfera de los intercambios internacionales. 

3.1. El auge de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)

El progreso de las tecnologías de la información y la comunicación parece ser más rápido en Haití que en muchos países en vía de desarrollo. El teléfono celular es el sector que, realmente, conoció el mayor crecimiento desde el fin de los años 2000, y se sustituyó al teléfono fijo hasta entonces reservado a la clase social más alta: la tasa de penetración del mercado pasó de 5% en 2005 a más de 45% en la actualidad. No obstante, se sitúa el país muy lejos de la República Dominicana (87%) y sigue mal clasificado a nivel mundial (160º puesto sobre 195 países). Los dos operadores , Digicel y Natcom, despliegan en el país las más avanzadas tecnologías ( fibra óptica, red 4G, aplicaciones que transforman el smartphone en televisor) para obtener así una mejor penetración en el mercado.

El entusiasmo de la población haitiana por el móvil facilitó el inicio de un servicio bancario desde el teléfono celular, lo que permite, mediante unos pocos clics, acceder a la mayoría de las operaciones. Haití también se lanzó en un proceso de transición de lo analógico al todo digital en materia de audiovisual, con el lanzamiento en 2012 de la emisora de televisión NUTV, primera televisión digital terrestre que ofrece una calidad óptima.

Documento nº 1: los abonados al teléfono en Haití
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En cuanto a internet, Haití no se quedó atrás, y , a pesar de la extrema precariedad de las condiciones de vida de gran parte de la población y del coste bastante elevado de las conexiones, el número de clientes aumentó sin parar: 1000 usuarios en 2000, 836 000 en 2010, 1,5 millón en 2013. 

En materia de política, las TIC originaron una abundancia de los medios y fuentes de información y comunicación, aliviando así la presión sobre los medios de comunicación tradicionales y los periodistas, sin que ello llegue a cambiar las mentalidades ni los comportamientos. Se nota, a través de internet, un incremento de la prensa audiovisual que compite, exitosamente, con los periódicos. En consecuencia, florecen los diarios digitales como Alterpresse, Haití libre, Haití en marche, Haití Observateur, Haití Press Network, etc.. Algunos están escritos en inglés o en los dos idiomas. Por ejemplo, el diario digital Alterpresse fue iniciado en 2001 por el grupo Medialternatif. Opera con un equipo de periodistas que ya habían ejercido el oficio desde los años 1980 en diversos contextos. Las informaciones, que provienen de fuentes nacionales e internacionales, tratan de todos los temas, políticos, económicos o culturales y se transmiten en francés y creole.  

3.2. Intercambios nacionales e internacionales

La extensión y la mejora de la red de carreteras es un reto socioeconómico de mayor importancia para Haití en la medida en que su mal estado obstaculiza el desarrollo de las actividades económicas (por ejemplo el turismo). El país cuenta con dos puertos internacionales, Port au Prince ( que alcanza el 90% del tráfico marítimo global) y Cap Haitien, y también 17 puertos regionales que se dedican al cabotaje, entre los cuales unos pocos tienen el derecho de tratar tráficos internacionales. Haití también cuenta con dos aeropuertos internacionales : el aeropuerto Toussaint L´ouverture en Port au Prince que realiza la mayoría del tráfico internacional, y el aeropuerto de Cap Haitien. Realizaron recientemente obras de modernización en los dos aeropuertos que ofrecen también conexiones aéreas con la principales ciudades del país. Otros cuatro aeródromos están abiertos al tráfico aéreo nacional (Port-de-Paix, Jeremie, Jacmel y Les Cayes), sin embargo, sus infraestructuras, de baja capacidad, no ofrecen una gran seguridad. 

Se desarrolló la integración de Haití en los intercambios internacionales desde la caída del régimen de Jean Claude Duvalier en 1986 y pasó la política comercial de un sistema cerrado y regulado, caracterizado por una masiva intervención del Estado, a un sistema liberal que convirtió el país en una de las economías más abiertas del Caribe y de América latina. Es cierto que la aceptación de las reglas liberales de las instituciones mundiales de financiamiento era una condición imprescindible para recibir la ayuda internacional. Esas reformas, establecidas de manera demasiado rápidas y brutales, en un clima social y económico difícil, favorecieron el incremento de las importaciones y hicieron que desaparecieran numerosos sectores de actividad que no resistieron a la competencia internacional ( industrias alternativas a las importaciones, industrias agro alimentarias). Se extendió en 1996 la eliminación de las barreras tanto arancelarias como no arancelarias con la afiliación de Haití a la OMC, y desde entonces, no cesó de crecer la diferencia entre el valor de de las importaciones de mercancías y las exportaciones.   

Documento nº2: Secado del arroz en la región de Artibonito 
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Hay un estancamiento de la producción de arroz, debido al mal estado de los sistemas de riego, pero debido sobre todo a la competencia del arroz importado más barato, desde que se abrió el país al mercado internacional.      

4. La apertura de Haití al mundo.

 En los últimos años, el gobierno Haitiano desempeñó una intensa actividad diplomática al efectuar no menos de 16 viajes oficiales al extranjero entre mayo de 2011 y mayo de 2014. Por otra parte, en 2013, Haití fue la sede de las cumbres de la A E C ( Asociación de Estados del Caribe) y del CARICOM ( Comunidad del Caribe), ocupando el cargo de la presidencia de ésta última. Varias causas explican esta apertura al mundo. En primer lugar, la importancia de las dinámicas migratorias permite la integración del país en el sistema-mundo. Su diáspora está presente sobre todo en América del norte y en los países del Caribe, pero aparece también en Europa y en América del sur. En segundo lugar, la proximidad geográfica facilitó, evidentemente, los intercambios regionales ( por ejemplo con los Estados Unidos, la República Dominicana, Venezuela, Cuba). Además, la integración al área cultural francófono es fuente de relaciones dinámicas pluricontinentales ( Francia, pero también Quebec, Bélgica, Costa de Marfil, etc). Por fin se intenta reducir la desigualdad económica con los países socios a través de múltiples proyectos de cooperación, incluso mediante los organismos de ayuda ( Instituciones internacionales, agencias bilaterales, ONG). La relaciones Haití / República Dominicana son un perfecto ejemplo de esta realidad.  

4.1. Geopolítica y cooperación internacional

Haití experimenta una integración creciente en el Caribe insular y los fenómenos migratorios son, desde varios decenios, el principal aspecto de las relaciones que mantiene Haití con muchos países caribeños, teniendo en cuenta que la dirección de los flujos migratorios indica más bien el nivel de desarrollo de los territorios que la calidad de dichas relaciones. Las cuales padecen además de la realidad de la geopolítica regional y de las consecuencias de los procesos de cooperación e integración en curso. La República de Haití se afilió a la Caricom en 2002, siendo miembro probatorio desde 1998. Es el único Estado no anglófono de la organización ( ahora con el Suriname), con un nivel de vida y de desarrollo muy atrasado con respecto a los demás miembros, pero con un evidente peso demográfico (equivalente a la suma de todos los demás miembros). Haití también es miembro de la AEC, organismo que intenta reunir los países del “ Gran Caribe” más allá de las áreas lingüísticas, e impulsar nuevas solidaridades entre entidades heterogéneas. Sin embargo, se fortalece la cooperación sobre todo con Cuba: flujos de estudiantes, sobre todo en medicina , ayuda cubana en varios sectores como la agricultura, la pesca, y sobre todo en dominio de la salud y educación. Aparte de Cuba, Haití mantiene relaciones, por una parte con las islas Turcas y Caicos ( en cuanto al aspecto migratorio), y por otra parte con las Antillas francesas ( migración y cooperación). 

Fue en los años 2000 cuando Haití impulsó sus relaciones con América Latina. Venezuela, bajo la presidencia de Hugo Chavez creó Petrocaribe, un acuerdo de cooperación energética al que Haití se afilió en 2006: Venezuela se comprometía a garantizar un abastecimiento de petróleo (14 000 barriles diarios ) bajo condiciones preferenciales. Sin embargo, esto no impide que Haití tenga una deuda para con su donante venezolano ( 1,9 mil millones de dólares en diciembre de 2013). A pesar de todo, existen lazos históricos que unen los dos países, remontan a la fraternidad de armas en favor de la libertad y de la independencia, cuando Petion otorgaba su apoyo militar a un Bolivar derrotado y exiliado. El programa Petrocaribe se dedica también a favorecer el desarrollo económico y social por lo que Venezuela aporta una ayuda adicional a Haití en diferentes sectores : alojamiento, educación, proyectos culturales, etc. La tendencia descendente del precio del petróleo en el mercado mundial, las actuales dificultades económicas de Venezuela, la fragilización del partido chavista después de la desaparición de su líder, hacen que Haití teme un cuestionamiento de la continuación del programa Petrocaribe: en 2015, ya hubo una reducción a la mitad del financiamiento del programa con respecto al año anterior, o sea de 320 millones de dólares a 164 millones de dólares. Por otra parte, Brasil se ha convertido en un centro atractivo para la emigración haitiana interesada por el boom económico del país e influenciada por el importante papel de Brasil en la Minustah ( Misión de estabilización de las Naciones Unidas en Haití). Hoy día, hay más de 80 000 migrantes haitianos en Brasil.

Haití intenta forjar alianzas con la Unión europea (UE) para compensar el peso de su potente vecino norteamericano. Por su parte, la UE prorrogó su promesa de apoyar a Haití, de hecho miembro del grupo ACP, para asistirle en la vía del desarrollo. Francia y Haití mantienen relaciones particulares por razones históricas, culturales e lingüísticas. Las relaciones entre los dos países, antiguamente dominadas por la desestimación y la atracción, se han apaciguado, sin embargo, la actitud de Francia para con Haití evoluciona demasiado al ritmo de la compasión resultante de las catástrofes naturales, sin duda a costa de una actitud racional para ayudar al establecimiento de un verdadero Estado en Haití. Desde luego la cooperación francesa amplia la acción de la UE, pero la emigración haitiana hacia Francia queda muy baja, aun cuando se ha reactivado desde el fin de los años 1990.

Los países asiáticos muestran voluntades, más o menos firmes, de cooperar con Haití. China inició una extensa política de penetración económica en América Latina, pero, hasta ahora, sus vecinos son los que intentan establecer la cooperación con Haití: Taiwan, Corea del sur, Vietnam, mientras sigue más reservada la actuación de Japón. 

Documento nº 3: Edificio de la empresa Natcom en Port-au-Prince 
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El doble símbolo de la modernidad tecnológica y de las inversiones de Vietnam en Haití   

4.2. Intercambios ahora intensos con la República Dominicana

Generalmente, se aprecian las relaciones entre Haití y la República Dominicana a través del problema migratorio que plantean los haitianos en el país vecino ( probablemente medio millón de personas), pero se basan también en intercambios comerciales y económicos crecientes desde tres décadas. La migración de los trabajadores de la caña de azúcar, quienes abandonaron los bateyes para otras zonas agrícolas, para la construcción o la economía informal en Santo Domingo, muestra nuevas tendencias desde los años 2000, con la venida de estudiantes (más de 15000 en las universidades dominicanas) y de mujeres que representan ahora la cuarta parte de la población inmigrada.

Si el problema migratorio es la piedra angular de las relaciones haitiano dominicanas, los lazos económicos y comerciales entre los dos países desempeñan un papel cada vez más importante. Siempre han existido relaciones comerciales entre los dos países, a través de mercados fronterizos muy activos y del abastecimiento comprado por las Madan Sara en Santo Domingo. Pero la verdadera penetración económica dominicana en Haití data de unos treinta años y se realizó en tres etapas: apertura de Haití al comercio mundial en 1986, provocando la baja o la supresión de aranceles para muchos productos, luego el bloqueo internacional de 1991 a 1994 por lo que Haití no pudo sobrevivir sino por los intercambios transfronterizos que aumentaron la penetración económica dominicana, y por fin, el seísmo de 2010 que originó la incorporación a la actividad comercial de muchas empresas del país vecino, en particular las del sector de la construcción que ayudaban a reconstruir el país. La presencia económica dominicana en Haití se manifestó también a través de las inversiones dominicano-españoles en las zonas francas de Ouanaminthe y Caracol, junto a las de los Estados Unidos. En sentido contrario, existen flujos comerciales hacia la República Dominicana, y por ser informales, no son menos efectivos ( productos agrícolas y pesqueros). De este modo, la República Dominicana ha venido a ser el principal proveedor de Haití, representando la tercera parte del valor de sus importaciones, sin incluir los flujos informales, delante de los Estados Unidos (25%). Queda muy en déficit la balanza comercial del país que es ahora el segundo socio comercial de la República Dominicana, después de los Estados Unidos (doc 9). 

5. La irrupción de las masas populares en el escenario político

La caída de la dictadura fue al origen de una inmensa esperanza democrática en el seno de las masas populares, y se concretizó la liberación de la palabra a través de la proliferación de los medios de comunicación, principalmente las radios , sobre todo porque el “creole” idioma del pueblo, adquirió así el estatuto de lengua oficial. Más allá de los símbolos de la democracia ( partidos políticos, consultas electorales) la participación ciudadana se manifiesta en directo en las protestas callejeras, más o menos agresivas, más o menos organizadas, a fin de influir en el debate político. Se explican la desilusión y la ira de la calle, en gran parte por la falta de confianza en el sistema y en los políticos que surgen con el propósito de acabar con la interminable crisis política. No obstante, el fenómeno social de gran importancia durante las últimas décadas radica en la irrupción de las masas urbanas en el escenario político. 

5.1. La nueva situación socio política desde 1986

El fin del régimen de Duvalier fue recibido como una segunda independencia, y se caracterizó por una profusión de medios de comunicación, principalmente las radios. Estas se han multiplicado durante los años 1990, e incrementaron de nuevo durante los años 2000, hasta llegar a una triplicación de las emisoras durante el último decenio: en 2013, Haití tenía 260 emisoras de radio, entre ellas 226 en la banda FM, tanto regionales como locales, incluyendo las radios comunitarias. El cambio de estatuto del “créole” contribuyó a liberar la palabra. De hecho, el “créole”, lengua formada en la época de la colonización, es el idioma de todos los diez millones de habitantes de Haití. Para casi el 95% de ellos, este idioma permite acceder a la totalidad de los intercambios lingüísticos. Pero, sin embargo, fue preciso esperar el año 1987 para que la constitución reconociera el “créole” como lengua oficial, junto al francés. La liberación de la palabra después de la caída de Duvalier fue asociada a un fortalecimiento del “créole”. Hasta hoy, los diarios utilizan principalmente el francés, pero algunas revistas, semanales o mensuales, se publican ahora en “créole”. Tal es el caso de “Bon nouvel”, “Jounal Libèté” ,“Boukan”, “Soley Lévé”. Al contrario, en las ondas, el “créole”ocupa, por mucho, el primer lugar, ya que la mayoría de las emisoras no utilizan otro idioma. Por eso es el vector privilegiado para la información de gran parte de la población que no dispone del acceso a la escritura. 

Por otra parte, el nuevo contexto origina una participación ciudadana a la vida política que se realiza a través de la existencia de partidos políticos y la organización de consultas electorales. Como no se había preparado la sucesión de la dictadura, la lucha por el poder empezó en seguida, sobre todo porque la nueva constitución, redactada en plena efervescencia post dictatorial, aun enmendada en 2012, contiene semillas de inestabilidad. Dio lugar a una diseminación del escenario político, con un centenar de partidos reconocidos, de los cuales un gran número existen solo para el período de campaña electoral, y con un gran número de candidatos en las elecciones: por ejemplo, 54 candidatos en las elecciones presidenciales de 2015. Sin embargo, a la indiferencia de la mayoría de los ciudadanos para las elecciones se añaden la violación de los plazos electorales y la violencia política que priva la democracia de contenido: el índice de participación a las elecciones presidenciales pasó del 60% en 2006 a 23% en 2011.   

5.2. La participación directa de los ciudadanos.

La participación directa de los ciudadanos a la vida política que se inició en 1986 mediante protestas callejeras, continua ahora desde hace 30 años. La desaparición de los Duvalier no significó el fin de la dictadura, ya que una junta militar se apoderó del poder en seguida: las protestas de la oposición fueron objeto de una sangrienta represión, y tuvieron que aplazar la consulta electoral de 1987 hasta el año siguiente. En la consulta de diciembre de 1990, primeras elecciones realmente libres y democráticas, las masas populares pusieron en el poder a Jean- Bertrand Aristide ( llamado “Titid” por el pueblo), cura activista que actuaba como portavoz de los pobres, pero una junta militar lo derrocó nueve meses después de su elección. De vuelta al poder en 2000 para un segundo mandato, Aristide endureció el régimen, con los habituales excesos de las organizaciones populares próximas al poder. Se hundió de nuevo el país en un clima de violencia política, en un contexto de tráfico de drogas y abusos de los “chimères” (matones favorables a Aristide). Frente a la situación insurreccional creada por las protestas de la oposición y bajo la presión de Francia y los Estados Unidos, Aristide tuvo que abandonar el poder en febrero de 2004. En la consulta de 2011, las masas populares pusieron en el poder a Michel Martelly, llamado “Tet kale”, cantante muy popular entre los jóvenes en busca de ruptura, que ganó frente a una intelectual, Mirlande Manigat, en una votación claramente enturbiada por muchas irregularidades. Pocos meses después de su llegada al poder, el mismo presidente Martelly tuvo que afrontar violentos movimientos populares de protesta, debidos al aumento de los precios de los productos alimentarios.

Desde los años 1990, también se nota la aparición de las masas en el escenario político a través del desarrollo de las organizaciones de base, sobre todo en las zonas rurales. Son ahora muy numerosas y de varios tipos: organizaciones comunitarias, cooperativas, grupos de usuarios, asociaciones de productores (ras). Desde hace unos quince años, se manifiesta una tendencia a la reagrupación, bajo forma de asociaciones o movimientos campesinos, comunales, departamentales, y hasta nacionales, con el fin de aumentar la capacidad de representación y de negociación. Por ejemplo, el Movimiento Campesino de Papaye (Mouveman payizan Papay) llamado MPP, que actúa en la meseta central, es el movimiento campesino más importante del país. En la actualidad, el MPP cuenta con 4184 grupos por un total de 53 680 miembros. Varias ONG apoyan esta dinámica, muchas veces en estrecha colaboración con las misiones católicas. Además de la difusión de métodos agroecológicos, el MPP trabaja a asegurar la autonomía alimentaria, establecer una verdadera reforma agraria, y también, más allá del dominio agrícola, llevar acciones para mejorar la situación social y sanitaria y aboga por la igualdad entre mujeres y hombres.

Los movimientos en defensa de la mujer se desarrollaron también en Haití, país donde nunca las mujeres fueron consideradas al igual que el hombre, aun si de un punto de vista jurídico, ya no se admiten las desigualdades entre sexos. El movimiento feminista empezó ya en 1934, pero fue durante estos últimos decenios cuando creció , en particular en las zonas rurales: por ejemplo en las asociaciones de productoras para transformar los productos agrícolas en los pequeños talleres. Sin embargo, todavía existen muchas situaciones de discriminación que causan perjuicio a las mujeres. Varias organizaciones feministas trabajan para defender sus derechos y entre ellas “Solidarite fanm ayisyen”(SOFA) es una de las más activas en el trabajo sobre la problemática de la violencia contra la mujer.

Autor(a) : André Calmont
Traducción :  : Alfred Regy

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